Este ejercicio pertenece a lo que llamamos práctica formal en Mindfulness.

Es una herramienta valiosa para poder chequear el estado en el que se encuentra tu cuerpo cuando lo necesites.

Tumbados boca arriba, las piernas un poco separadas, la palma de la mano hacia arriba.

Desde los pies a la cabeza, se van escaneando las diferentes zonas del cuerpo, posando en ellas la atención.  A través de la respiración, y la visualización de la atención en cada zona, manteniendo el foco de atención, se puede observar cómo se relaja, como sientes tu cuerpo, si tienes alguna molestia, escúchalo.

No se trata de realizar un esfuerzo por relajarse, ni siquiera se busca realmente el cambio o la corrección. Se trata de investigar y observar lo que ocurre y ganar consciencia corporal.

Para los que os cueste dormir, practicarlo antes de dormir, va muy bien para iniciar el sueño.

En niños, el body-scan puede realizarse en parejas, pasando una pequeña pelota suavemente por diferentes partes del cuerpo del que está tumbado.