Un viejo mendigo de aspecto miserable caminaba por las calles de una ciudad. Nadie se fijaba en él. Alguien lo increpó con desprecio. “¿Qué hacés aquí? ¿Acaso no ves que no te conoce nadie?”
El mendigo lo miró serenamente y le respondió: “¿Y a mí qué más me da? Me conozco y ello me basta. Lo contrario me horrorizaría : que todos me conozcan y yo no me conozca a mi mismo.
Sacado del libro: El alma del mundo.12644758_444443939013721_2707415007594588003_n

Foto: Pescador en Egipto.